Publicado 2023-10-25 por Alfonso Leiva

Sobre las elecciones anticipadas de Ecuador 2023: El correísmo sin Correa

"La hegemonía casi absoluta y época dorada de los correístas son cosa del pasado, la falta de innovación y el mantenimiento de las mismas rutas o estrategias políticas han frenado su avance a la presidencia".

Sobre las elecciones anticipadas de Ecuador 2023: El correísmo sin Correa

El pasado 15 de octubre se celebró la segunda vuelta de las elecciones anticipadas en el Ecuador (debido a la muerte cruzada decretada por el presidente saliente, Guillermo Lasso). En esta oportunidad, la victoria se la llevó Daniel Noboa, de 35 años (con un 52% de los votos aproximadamente), ex asambleísta y empresario, ubicado en el centro político del espectro y autodenominado “social demócrata”. Su contrincante, la candidata por el Movimiento Revolución Democrática (mejor conocidos como “correístas”), Luisa González, quedó en segundo lugar en el balotaje al obtener un 48% de los votos.

Luisa, es la segunda figura del correísmo que no logra superar el balotaje y llegar al Palacio de Carondelet. La primera vez que el correísmo fue derrotado en los comicios presidenciales fue con Andrés Arauz, en las elecciones del año 2021. En dicha oportunidad, el vencedor resultó el actual presidente saliente, Guillermo Lasso. Para algunos analistas, la victoria de Guillermo Lasso correspondió a un voto contra la figura de Rafael Correa, más que un voto a favor de las ideas del candidato ganador.

Una de las grandes falencias del Movimiento Revolución Democrática en esta campaña, se dio desde el periodo correspondiente a la primera vuelta presidencial. En esta etapa de la carrera presidencial, si bien Luisa González no tuvo un mal desempeño electoral (fue la primera mujer en llegar a segunda vuelta presidencial), si tuvo un enfoque que no fue el más adecuado.

Dicho enfoque, se basó en el pasado, es decir, el hacer énfasis al periodo en que Rafael Correa era presidente de la República del Ecuador. Esto desentonó no sólo con el electorado más joven, sino también con la ya compleja actualidad del país, situándose principalmente en tiempos anteriores. Tengamos en cuenta que el Ecuador de hoy tiene diferencias con el de ayer.

Esta estrategia, en definitiva, generó una carencia de contenido más profundo y acorde a la actualidad política y social del país. Todo esto impide que pueda brillar adecuadamente la candidata (por ejemplo, explotar que es una candidata mujer y que puede impulsar políticas para ese sector de la población), quedando a la sombra de un presidente y gobierno que yace en el recuerdo.

Lo anterior, afecta no sólo comunicacionalmente, sino que también a nivel electoral. Recordemos que, desde el último mandato de Rafael Correa y su posterior salida del país, sumado además a la ruptura del propio bloque, el correísmo ha entrado en una verdadera crisis, de la que le ha sido imposible salir y reconquistar el gobierno. De hecho, la propia imagen de Rafael Correa es hoy causa de grandes debates a nivel nacional. Por tanto, el recurrir a dicha figura para despertar a los votantes más fieles, puede ser un arma de doble filo.

Ahora bien, la crisis por la que pasa el correísmo y la actual imposibilidad de llegar a la presidencia, no necesariamente implicaría el fin éste. En primer lugar, tenemos el escenario de los gobiernos locales. Recordemos que, en febrero del presente 2023, se celebraron las elecciones seccionales del Ecuador (prefecturas y alcaldías) en las cuales, el correísmo fue el claro vencedor, con un total de 50 alcaldías (de 221) y 9 prefecturas ganadas (23). Estos números cobran mayor importancia si tomamos en cuenta que el triunfo se dio en las principales ciudades del país, como, por ejemplo, Guayaquil y Quito.

En segundo lugar, tenemos la presencia del correísmo en la Asamblea Nacional (órgano que se encarga de ejercer el poder legislativo en el Ecuador). En este organismo, los correístas, si bien no cuentan con mayoría, ni mucho menos con el poder hegemónico (100 de 137 escaños) que se alcanzó para el período legislativo de 2013-2017, lo cierto es que poseen una presencia no menor en este escenario. En estas elecciones anticipadas, el correísmo alcanzó 52 escaños, logrando consolidarse como la fuerza política con mayor representación en la legislatura.

Como podemos ver, los resultados electorales nos hablan de un correísmo que aun cuenta con cierta fuerza y vitalidad política. No obstante, la hegemonía casi absoluta y época dorada de los correístas son cosa del pasado, la falta de innovación y el mantenimiento de las mismas rutas o estrategias políticas han frenado su avance a la presidencia.

Además, considerando las características propias de un partido perteneciente al socialismo del siglo XXI (con fuertes rasgos populistas), es difícil pensar que el Movimiento Revolución Ciudadana abandone la sobre explotación que hace en torno a la figura de Correa en su interior, manteniendo una abrumadora dependencia electoral en torno a éste y a su liderazgo que ejerce desde el exterior; profundizando cada vez más la polarización que existe en torno a la imagen de Correa entre sus electores.

En este punto vemos el talón de Aquiles del correísmo, pues en estos últimos años, dicho sector político ha evidenciado estas falencias al momento de sortear las elecciones presidenciales.

Al no estar el “mashi” Correa (compañero en kichwa), el correísmo ha carecido de un discurso, de contenido más profundo y de un sentido. Prácticamente, dependen de una crisis política, social y económica para poder despertar a un electorado que está cada vez más desencantado con este sector de la izquierda del Ecuador.

El actual gobierno, por tanto, deberá tener en consideración estas variables, pues su ambicioso programa junto al escaso tiempo con el que cuentan para implementarlo, se convierte en una oportunidad clave y tentadora para los seguidores de Correa que sin duda intentarán retornar al poder.

En conclusión, ante la reciente derrota, más que el fin del correísmo, hemos de esperar que este movimiento político muestre “nuevos aires de renovación”. Sin embargo, se encuentran con la dificultad de superar el pasado y la “inmadurez” del partido, lo que puede representar una gran oportunidad para Noboa y demás partidos políticos. Deben pues, estar alerta a posibles embates y explotar al máximo las falencias y dependencia del Movimiento Revolución Democrática con su líder.

 

Alfonso Leiva es Cientista Político y Magíster en Estudios Internacionales por la Universidad de Chile.