Publicado 2023-10-07 por Alejandra Villablanca
"La agresión ejecutada por Hamas en territorio israelí, producirá repercusiones políticas y militares en todo Medio Oriente y el mundo, producto de la abrupta ruptura en el equilibrio de poder en la región y en lo que había significado hasta ahora el desarrollo del conflicto árabe israelí en cuanto a su magnitud y alcances".
En Shabat y en la festividad de Simjat Torá, las sirenas de cohetes han sonado sin parar en todo Israel.
La mañana de este sábado, terroristas armados de Hamas se infiltraron en comunidades israelíes asesinando y secuestrando indiscriminadamente a hombres, mujeres, niños y ancianos inocentes casa por casa. Asimismo, las zonas residenciales de todo el Estado de Israel, incluidas Tel Aviv y Jerusalén, estuvieron bajo un extenso bombardeo de cohetes lanzados desde la Franja de Gaza. La agresión coincide con el 50 aniversario de la guerra de 1973, en la que los Estados árabes bombardearon a Israel en Yom Kippur, la celebración más sagrada del calendario judío.
El ataque perpetrado no tiene precedentes en la historia del conflicto árabe israelí y sin duda implica una escalada en dicho conflicto. De hecho, el Primer Ministro Benjamín Netanyahu, ha declarado que “Israel están en guerra” y el Ministro de Defensa de Israel Yoav Gallant ha señalado que “cambiarán la realidad sobre el terreno en Gaza durante los próximos 50 años. Lo que era antes ya no será. Operaremos con toda nuestra fuerza”. Por su parte, el comandante militar de Hamas, Muhammad Al-Deif, instó a continuar la lucha, sacar las armas, salir con camiones, automóviles y hachas en una contienda histórica.
En suma, al menos 200 israelíes murieron y 1.452 resultaron heridos, según consignó el servicio de rescate de emergencia y el Ministerio de Salud de Israel. Mientras que el Ministerio de Salud palestino indicó que 232 palestinos habían fallecido y 1.697 habían resultado heridos, por la respuesta israelí con ataques contra objetivos de Hamas en Gaza, no detallando dónde ocurrieron las muertes ni si el número de víctimas incluía a militantes de Hamas o civiles en Gaza.
Este hecho ocurre en medio de dos contextos políticos muy significativos para el Estado judío. Por una parte, Israel se enfrenta desde hace unos meses a una crisis política y social muy profunda producto de la reforma judicial que impulsa el gobierno que busca limitar el poder del Tribunal Supremo del país, y por otra parte, sucede justo cuando Israel y Arabia Saudita estaban a punto de iniciar un proceso de normalización en sus relaciones diplomáticas, que había desatado el enojo de países enemigos como Irán, a la vez que el Estado judío estaba construyendo relaciones sin precedentes con algunos de los países árabes, tales como Marruecos, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin.
En consecuencia, la agresión ejecutada por Hamas en territorio israelí, producirá repercusiones políticas y militares en todo Medio Oriente y el mundo, producto de la abrupta ruptura en el equilibrio de poder en la región y en lo que había significado hasta ahora el desarrollo del conflicto árabe israelí en cuanto a su magnitud y alcances.
Por último, cabe enfatizar que la idea de lograr una salida diplomática al conflicto es cada vez más lejana y utópica. La nueva realidad política, económica, social y tecnológica al interior del Estado de Israel ha cambiado notablemente desde su surgimiento en 1948 así como también ha ocurrido con la nueva dinámica geopolítica regional en Oriente Medio - incluso a nivel mundial- las cuales evidencian que ya no es posible implementar una política de paz bajo la visión de “dos Estados” impulsada por la Organización de Naciones Unidas en 1947. De momento, la guerra, incertidumbre, angustia, violencia e inestabilidad continuarán presentes a escala regional y global.